Solsticio de invierno

El solsticio de invierno en las culturas

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Entramos en unas de las fechas más importantes y señaladas para culturas de todo el mundo desde tiempos inmemoriales… El solsticio de invierno.

Hoy en día apenas tiene un mínimo de la relevancia que para los pueblos tuvo en el pasado, ya que como todos sabemos, esta celebración ha sido totalmente eclipsada por su equivalente cristiana, la Navidad o Natividad. Hoy vamos a echar la vista atrás y vamos a repasar la importancia del solsticio de invierno en la antigüedad, sus tradiciones y celebraciones.

¿Qué es el solsticio de invierno?

Tradicionalmente, en estas fechas se celebraba el solsticio de invierno en las culturas del hemisferio norte para dar la bienvenida al invierno. Esta festividad, por el contrario, se celebra en el hemisferio sur en junio, entre los días 21 y 23, justamente cuando en el hemisferio norte se produce el solsticio de verano.

Esta fecha era importante ya que a su llegada se produce la noche más larga del año, a partir del día siguiente los días empiezan a ser más largos cada vez. Este momento era considerado por muchas culturas como el comienzo de un nuevo año, y era considerado motivo de celebraciones y festividades.

Desde la antigüedad se ha celebrado esto cómo el triunfo de la luz sobre la oscuridad, ya que el Sol comienza su remontada y a vencer a la noche paulatinamente, alargando la duración de los días hasta el solsticio de verano, cuando se produce la noche más corta del año.

Celebraciones

Como decíamos, prácticamente todos los pueblos de la antigüedad han dado importancia a estas fechas, incluso en el neolítico.

Para los pueblos nórdicos, entre ellos los Vikingos, recibía el nombre de Yule y lo celebraban con bailes y fiestas. Hacían sacrificios en honor de Frey, dios del amor y la fertilidad. Quizá su tradición más conocida fuese el leño de Yule. Encendían un tronco cortado en el año anterior, el cual debía arder durante toda la duración de la festividad.

En Escandinavia se rendía culto a la diosa Beiwe, diosa del Sol, la salud y la fertilidad. La diosa y su hija caminaban sobre huesos de reno en el cielo, gesto que hacía que volvieran a crecer las plantas en la tierra. Así, los adoradores de Beiwe sacrificaban renos blancos hembras, y con su carne, hilos y palos, adornaban las camas para después yacer en ellas.

En la antigua Grecia se hicieron famosos los festivales en honor del dios Dionisios. Cómo ya sabemos, Dionisios era el dios del vino y la vendimia, inspirador de locura ritual y el éxtasis. Podéis haceros una idea de como eran estas celebraciones. Según Plutarco, las dionisias rurales (así se llamaban estas celebraciones) eran “una festividad alegre, con racimos de uvas, vasijas de vino, machos cabríos y falos”. Creo que eso define a la perfección cómo era esta celebración.

En Egipto, la imagen del dios Horus era sacada del santuario y expuesta para adoración pública. Se le representaba como un recién nacido, recostado en un pesebre y un disco solar sobre su cabeza (¿os suena de algo?)

Los hindúes rendían culto a Mitra, un dios nacido de una madre virgen en estas fechas, en una gruta o cueva y que fue adorado por pastores y magos. Además, obró milagros por lo cual fue perseguido, muerto y posteriormente resucito a los 3 días. Muy similar a la historia de Jesús ¿no?, sólo que 1000 años anterior…

También en el lejano oriente tuvieron sus festividades para celebrar esta ocasión. En la antigua China se celebra el Dong Zhi, literalmente “la llegada del invierno”, con una fastuosa comida familiar, donde entre otras cosas se preparan unas bolas de arroz dulce llamadas Tang Yuan. Mientras que en Japón se celebraba el resurgimiento de Amateras, diosa del sol la cual había estado recluida en una cueva tras ser engañada por el resto de dioses.

Quizá las más conocidas sean las Saturnales, una de las fiestas más importantes de los romanos, la cual celebraban en honor de Saturno, dios de la agricultura y las cosechas. Durante estas fiestas, los romanos visitaban a sus familias, intercambiaban regalos y promovían los juegos de azar, entre ellos la lotería. Otra curiosidad de estas fechas era que los esclavos se comportaban como sus dueños, vistiéndose con sus ropas y dejándose servir por éstos.

Y por supuesto, la Navidad. Cómo todos sabemos, se celebra la llegada al mundo del hijo del dios cristiano el 25 de diciembre. Es una época que recoge un poco de todas las celebraciones “paganas” que hemos visto con anterioridad… Reuniones familiares, celebraciones, banquetes, lotería… pero sobre todo, las fechas cuando se celebra.

Ya vemos que no importa la cultura o la religión, todos los pueblos han tenido marcadas estas fechas como un evento importante. Algunas festividades eran puramente astrológicas o agrícolas, pero la mayoría tienen una connotación espiritual o religiosa. Quizás, como siempre en estos casos, una manera que tenían los antiguos de interpretar algo que no podían explicar de otra manera. En cualquier caso, independientemente de a quién proceses culto, esta fecha marca el comienzo del invierno, y aunque en los tiempos modernos en los que vivimos esto cada vez significa menos, ha sido fecha importante en la historia de la humanidad.

Así que ya sabéis, feliz solsticio de invierno. Salid y celebrarlo como prefiráis.

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