Ilse Koch, la zorra de Buchenwald. Un ser humano monstruoso.

¡Compártelo!

Ilse Kohler, guapa, pelirroja y cercana desde muy joven a los círculos nacionalsocialistas. Esta cercanía le hará llegar a ser secretaria del NSDAP. Posteriormente se casa con Karl Otto Koch, y este sería el trampolín que le serviría para saltar a una piscina de horror, brutalidad, muerte y crueldad.

Karl Otto Koch era un oficial de las SS, que comandó varios campos de concentración, entre ellos el de Buchenwald, donde tantos actos terribles sucedieron. Entre ellos los protagonizados y amparados por su esposa, Ilse Koch, que llegó a ser nombrada supervisora del campo.

Karl Otto Koch
Karl Otto Koch

De sobra son conocidos los inhumanos actos cometidos por parte de los nazis en Buchenwald. El campo abastecía de mano de obra esclava a empresas del país como BMW, IG Farben, Acerías Krupp, Gustloff…

No podemos olvidar los bestiales experimentos llevados a cabo con los prisioneros del campo. Probando venenos con ellos, exponiéndoles a quemaduras de fósforo, sometiéndoles a temperaturas bajo cero hasta la muerte y los demenciales experimentos de Carl Vaernet para “curar” la homosexualidad, al que mencionamos en nuestro artículo sobre Josef Mengele.

En Buchenwald, Ilse Koch dio rienda suelta a su sadismo. Muchos testigos afirmaron que era cruel, sádica y que disfrutaba con el dolor ajeno, torturando y castigando a los prisioneros que elegía personalmente.

Diversos testimonios afirman que Ilse Koch hacía desnudarse a los prisioneros para ver que tatuajes llevaban. Los elegidos eran asesinados con una inyección de fenol, el doctor Erich Warner era el encargado de extirparles la piel y procesarla.

Pieles tatuadas encontradas en Buchenwald
Pieles tatuadas encontradas en Buchenwald

Existe una controversia sobre qué objetos se confeccionaban con ésta piel. Se habla de bolsos, lámparas, cuadros decorativos con las pieles e incluso un diario personal para Ilse Koch. Pero al parecer los que más se acercan a la realidad son las lámparas y las pieles tratadas para enmarcarlas y exponerlas, ya que tras la liberación del campo de Buchenwald se encontraron estos objetos. A parte de cabezas reducidas, pulmones conservados, restos humanos conservados y otros tétricos “trofeos”.

Piezas del museo de los horrores de Ilse Koch en Buchenwald
Piezas del museo de los horrores de Ilse Koch en Buchenwald

 

Cabezas reducidas encontradas en Buchenwald
Cabezas reducidas encontradas en Buchenwald

 

656194864-preparado-kz-buchenwald-tatuaje-pecho-ser-humano
Piel tatuada y tratada encontrada en Buchenwald

 

Otros testimonios sobre Ilse Koch, hablan de que le gustaba golpear con un látigo a los prisioneros y también golpearles los testículos con una vara.

Los actos de Ilse Koch fueron atroces, pero no hubieran sido posibles sin la permisividad de su marido, Karl Koch. El cual también tiene una oscura historia, ya que fue acusado de conducta impropia, delitos sexuales y otros delitos en Buchenwald. Por lo que fue transferido al campo de Majdanek para dirigirlo. Pero las investigaciones continuaron, y se le encontró culpable de ordenar el asesinato del doctor Konrad Morgan, el cual le había tratado de sífilis y Karl Koch no quería que nadie se enterase. También fue acusado de apropiarse de pertenencias de los reclusos, que debían ir íntegramente a las arcas del estado.

En la Alemania nazi, estaba más penada la malversación que el asesinato, la esclavización, la tortura y la experimentación con seres humanos, ya que a los prisioneros de los campos no se les consideraba como tales.

En nuestro artículo sobre Julius Streicher, vimos como también esta acción malversadora le hizo caer en desgracia, pero él tuvo la suerte de contar con la protección del führer. Al contrario que Karl Koch, que fue ajusticiado poco antes del final de la guerra, el 5 de abril de 1945.

Tras el final de la guerra Ilse Koch huye, pero es apresada tiempo después y condenada a cadena perpetua. Al tiempo el general Lucius Clay reduce su condena a cuatro años porque afirma no encontrar pruebas contundentes de su relación con los terribles objetos encontrados en Buchenwald.

Ilse Koch ante el tribunal. Fuente: revista LIFE
Ilse Koch ante el tribunal. Fuente: revista LIFE

Tras cumplir estos cuatro años, sale en libertad. A los cuatro días es detenida, y otra investigación la vuelve a encontrar culpable y es condenada a cadena perpetua otra vez.

En 1967 acaba ahorcándose en la cárcel alemana de Aichach.

Fuentes:

Kurioso.es

Wikipedia.es

elholocausto.net

revista LIFE

Valora este artículo

¡Compártelo!

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto:

Si continuas utilizando este sitio, aceptas el uso de las cookies. Más información

Las opciones de cookie en este sitio web están configuradas para "permitir cookies" para ofrecerte una mejor experiéncia de navegación. Si sigues utilizando este sitio web sin cambiar tus opciones o haces clic en "Aceptar" estarás consintiendo las cookies de este sitio.

Cerrar