Ocio

Tu hogar, el nuevo centro de ocio

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Hace poco hablábamos de las redes sociales y las consecuencias que éstas pueden provocar en las personas que les dan un uso abusivo. Hoy me gustaría discutir sobre algo que en cierto modo, tiene cierta relación e igualmente afecta el modo en el que socializamos.

Hace unos años, no necesitamos irnos muy atrás en el tiempo, cualquiera que haya nacido en los primeros años de los 80 o antes sabrá de lo que hablo, la forma de relacionarnos y socializar eran muy diferentes a cómo son ahora.

No quiero parecer uno de esos que siempre anda diciendo eso de “en mis tiempos todo era mejor ni mucho menos”, de hecho yo soy uno de los primeros que disfruta de todas estas comodidades que la tecnología actual nos proporciona. A lo que me refiero es que ahora, en muchos casos, no nos hace falta salir a la calle para nada, ya que lo que antes hacíamos fuera, ahora lo podemos disfrutar en nuestros hogares.

Pongo por ejemplo el cine; hasta no hace mucho tiempo era un acto social, familiar, en pareja… un sitio donde pasar un rato de ocio y disfrutar. Hoy en día la gente sigue acudiendo a las salas, pero como bien sabemos, en mucha menor medida. Esto no es sólo culpa de los precios de las entradas, que también, sino que se debe a un cambio en los hábitos de todos nosotros.

Ahora, y gracias al avance de los sistemas de sonido y los grandes televisores a precios mucho más asequibles, la mayoría tiene en casa un equipo más que suficiente para disfrutar de las películas mucho más cómodamente que en el cine. La experiencia no es la misma, diréis, y no lo es, pero en muchos casos es más que suficiente. Esto, además, es algo de lo que la industria audiovisual se dio cuenta hace tiempo y decidieron actuar e invertir en otro tipo de proyectos. Me refiero por supuesto, a las series de televisión.

Una vez que la tecnología nos permite tener en nuestra casa los equipos adecuados para disfrutar del contenido, la industria hizo su inversión en este tipo de entretenimiento. Y los resultados son evidentes. El ascenso en el consumo (y la calidad de producción) de las series, así como la variedad que éstas ofrecen resulta algo muy atractivo para el consumidor final. Y de paso, nos mantiene todo el tiempo pegados a la pantalla.

La irrupción de las series también ha provocado un cambio en la forma de consumir televisión, y aunque sigue siendo un proceso en cambio, es cada vez más evidente que la opción VOD (video on demand o vídeo bajo demanda) es la favorita por los consumidores, ya que permite elegir el contenido cuando y desde donde quieras. Los ejemplos más evidentes en España son varios, aunque no están todavía a la altura de otros países. Netflix, Movistar series, Wuaki tv, total channel… son algunos de estos ejemplos que ofrecen interminables horas de contenido, por una cuota mensual inferior a una entrada de cine.

Algo similar ocurre con la industria de los videojuegos. No hace mucho, había un sitio donde los aficionados se reunían, lugares donde poder disfrutar de las últimas novedades del mercado, retar a otros usuarios a partidas, competir por la máxima puntuación… me refiero a las salas recreativas, un negocio extinto hoy en día.

Esta actividad social empezó a desaparecer a medida que la industria del videojuego fue avanzando y orientando sus productos a consumidores domésticos. Así, salieron al mercado las primeras videoconsolas, y una vez estuvieron introducidas en los hogares comenzó la evolución de los juegos, cada vez más avanzados gráficamente, dejando en ocasiones de lado la jugabilidad para centrarse en crear una atmósfera más cinematográfica.

Fueron saliendo cada vez más títulos, muchos de ellos destinados a jugar individualmente contra “la máquina”. Aun así siempre se hacían quedadas entre amigos para jugar a este juego o a aquél, o para echar partidas a juegos que aún permitían jugar más de un jugador a la vez, como los de deportes, peleas, etc.

Sin embargo, con las ultimas generaciones de videoconsolas esto definitivamente se acabó. El camino que han seguido las compañías es hacia el juego online. Te permiten estar en contacto y jugar con mucha gente, sí, pero exclusivamente online. No son juegos destinados a jugar socialmente, a excepción de consolas concretas, con juegos orientados a públicos más familiares como las Wii, o incluso los intentos sin mucho éxito de Microsoft o Sony con sus Kinect o Play station Eye.

Son ejemplos que representan el camino actual que está siguiendo la sociedad humana. En España (así como en muchos países mediterráneos o de climas cálidos) tenemos la suerte de tener una tradición de pasar tiempo en la calle, los bares, etc, socializando. Sin embargo, con la tendencia actual y las nuevas tecnologías para el ocio doméstico, esto está cada vez más destinado a cambiar. Creo que cada vez iremos pasando más tiempo en nuestras casas, donde podemos disfrutar de todo lo que necesitamos sin movernos del sofa. Podemos comprar online, podemos hablar con cualquiera, podemos acceder a los últimos estrenos, ver partidos de tu equipo, jugar a los últimos juegos, leer el último libro de tu autor favorito, acceder a tu gimnasio virtual, etc.

Además, las nuevas tecnologías de realidad virtual inmersiva que están llegando, todavía van a hacer sentir todo esto mucho más “real”. Aparte de realizar todo lo dicho arriba, podrás simular hacerlo en el entorno que elijas…

Y tú, ¿crees que este comportamiento es parte de la evolución humana? En cierto modo, me recuerda al argumento de la película de Los Sustitutos (Surrogates), ¿creéis que de alguna forma podemos acabar así?

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